La ciudad de Huamanga, capital de nuestra Región Ayacuchana, cumple 473 años desde su fundación colonial. Este 25 de abril suma un aniversario más a su ya rica historia y tradición de la estirpe huamanguina, señorial, que se remonta hasta la época preinca, donde los waris pudieron construir una gran cultura, y que en su momento cumbre de la emancipación española, se corona la libertad de la independencia americana, Huamanga, está llena de una gran mistura histórica, que es motivo ahora de reconocimiento por todos sus hijos que la habitan y por quienes mundialmente la visitan y han sabido valorarla.
Queremos también unirnos y rendirle homenaje con algunas publicaciones en memoria de a quien consideramos nuestra hermana mayor, como un aporte de los huantinos, quienes dejando de lado esos falsos chauvinismos, también le tributamos nuestros reconocimiento, como familia ayacuchana que somos.
Sobre el Bautizo de Huamanga, ¡Ojo, pestaña y ceja, huamanguinos!
¡¿Kay wamanqa?! ¡Wamanqa! (¡¿Y, este cojudo?! ¡Este tonto!)
Editorial (Prof. Antonio Sulca Effio – “A.S.E.”)
El Dr. Alfredo Alberdi Vallejo, ex guamanpomino, desde hace muchos años residente en Alemania, es conocido en nuestro Diario, por sus interesantes aunque esporádicas colaboraciones que tratan sobre nuestra historia regional. Estudioso metódico y prolijo nos sorprende siempre con datos extraídos de archivos a los que por su especialidad tiene acceso. En la nota que sigue, nos ilustra con informaciones que levantan nuestra ignorancia. Son datos que pueden modificar todo cuanto como real nos dijeron colegio y libros.
EL BAUTIZO DE HUAMANGA
Dr. Alfredo Alberdi Vallejo, desde Berlín-Alemania
“Trataré con todas mis fuerzas de evitar que el libro diga
algo falso. Por tanto, caso de dudar en algún punto,
prefiero decir una mentira a mentir, pues prefiero ser
honrado u honesto a prudente.”
Tomás Moro (Utopía)
Hace más de tres décadas leí en un manuscrito que contenía una historieta apenas escrita en media página, ésta probablemente anotada por Miguel Manrrique Berrio, nieto del capitán Juan de Berrio fundador de la primera avanzada española en Quinua el año de 1536. Por no conocer muchos de los nombres mencionados en aquel documento, treinta años atrás, no la tomamos en serio. Ahora, transcurrido mucho tiempo, desde aquella vez en que su “dueño” me pidió que lo descifrase, ya no obtuve razón del paradero de esos garabatos.

La persona que tenía el manuscrito, según mi recuerdo, declaró haberlo adquirido en Bolivia, pues él viajaba constantemente a Sudamérica, con varios destinos, con el fin de comprar “artesanía antigua” porque era proveedor de esos artículos a diferentes museos europeos. Esta persona falleció hace unos años; cuando fui a buscar a sus herederos a preguntar sobre esos papeles viejos, me dijeron que entre su herencia no figuraban manuscritos de siglos pasados. Sin embargo, en Alemania si existe un “comercio” de documentos peruanos, no diré de unas cuantas hojas sino colecciones completas, como es el caso que una institución alemana compró -donde actuó de intermediario un conocido historiador peruano- todo un lote de archivos. Estos documentos ahora están bien conservados y clasificados, en vez que en el Perú sean pasto de ratas y del fuego, aquí sirven a los estudiosos. No puedo quejarme, pues ya saqué un par de apuntaciones de aquellos legados. En todo caso, el relato que pondré más abajo no será estrictamente
documental sino apelando a mi memoria que aún me funciona muy bien.

El asunto central se refiere al nombre de “Huamanga”. Como todos están de acuerdo, el nombre antiguo de la ciudad proviene del quechua “waman” más el sufijo ambivalente (sufijo deverbativa) “qa”. En todo tiempo a la palabra “waman” solamente se consideró en su forma sustantiva (halcón, gavilán, provincia y la espinilla de la pierna) y también como antroponímico (apellido Huamán), pero no en su forma adjetiva. En el manuscrito arriba mencionado, registraba la palabra “Guaman” con la traducción: “rijosa”. Por sobre entendido, esta acepción no ingresó en ningún diccionario antiguo ni moderno. Pero quedó en variados dialectos del quechua como sinónimo de “tonto”, “estúpido” o “cojudo”; esta última palabra no es recomendable su uso cotidiano porque proviene del sustantivo “cojón” muy frecuente en el habla vulgar.
Acudiendo a los términos arriba mencionados, de una u otra forma, abordaremos la historieta que no está basada en un manuscrito, sino recordaré lo que leí alguna vez en uno de ésos y la contaré a mi manera con el permiso de los amables lectores.
He aquí el relato.

Habiendo llegado una pequeña hueste soldadesca de españoles al territorio meridional, entre Jauja y Vilcashuamán, al mando de Juan de Berrio, se alojaron en un pequeño torreón o “peñol” en el asiento de Quinua.
Varios días después de su arribo, los militares españoles, tomaron contacto con los señores Pacoras, el uno llamado Auka Ximi y los otros Auka Koncho y Kosi Koncho, además de unos cuantos jefes militares nativos más. El encuentro fue en campo abierto para evitar cualquier celada por ambas partes. Por el lado de los españoles fueron al encuentro el jefe de la soldadesca Juan de Berrio seguido por Juan Alonso, Grisóstomo de Hontiveros, Pedro Díaz de Rojas, Diego Gavilán, Francisco Núñez de Bonilla, Diego de Agüero, Martín Pizarro, Nicolás Núñez, Rodrigo Núñez, Gaspar de Rojas, Nicolás Escudero, Nicolás de Rivera el Viejo, Juan de Barbarán, el escribano Juan de Pamplona, el “lengua” (traductor de Náhuatl y Latín) Cristóbal Rodríguez en su calidad de visitador y los clérigos Juan de Sosa y Pedro Sánchez.
Los españoles querían averiguar el nombre de toda la provincia para levantar un acta fundacional a cargo de Juan de Berrio y el escribano Pamploma, para cuyo efecto el traductor Rodríguez hizo trato con los caciques Pacoras y acudiendo a su “quechua Tarzán”, les preguntó esperando una respuesta inmediata y tajante. Apuntando con el índice de la mano derecha al suelo, con la izquierda dando brazas en el aire, girando la cabeza y dando zapateos en el suelo les espetó con lo siguiente:
- ¿Enma sotey?... ¿Enma sotey... enma sotey? (¿Cómo me llamar... cómo me llamar?)
El curaca Auka Ximi se quedó mudo sin comprender la pregunta, porque tampoco no sabía el nombre del visitador. Pero cuando repitió don Cristóbal la misma pregunta, el curaca mirándoles a los otros nativos, exclamó con voz fuerte:
- ¡¿Kay wamanqa?! ¡Wamanqa! (¡¿Y, este cojudo?! ¡Este tonto!)

Todos los indígenas se echaron a reír.
Mientras tanto Cristóbal Rodríguez con la cara seria y saliendo de su asombro, sospechando que algo no iba bien por las risas de los nativos, disimulando el chasco, se dirigió al escribano Juan de Pamplona a quien le ordenó:
- ¡Wamanga! ¡Escribid vuestra merced... en la provincia de Goamanga!
Así quedó registrada la partida de bautizo de la ciudad quechua en el habla hispana.
Me parece que esta historieta tendría afinidad con la famosa exclamación, puesta en la boca del virrey don Francisco de Toledo por el cronista Guamán Poma quien escribe lo siguiente: “la haca rijosa Guamanguilla”. El significado de “haca” no es igual a “jaca”, la primera hace alusión a: “qué morena”. O rechaza algo: “dadme el agua; nada ni que haca”; la otra palabra, según algún diccionario se refiere en el habla peruana a una “yegua poco alzada” (diccionario Larousse).
También es el nombre de una ciudad en Asturias.
Tal vez se refiera a la primera acepción o a la ciudad asturiana, porque en su primera denominación la llamaron “Villaviciosa de Goamanga” en homenaje a la ciudad española de igual nombre.
Muchas personas podrían pensar que este relato es una mentira, de las tantas que existen, en el origen del nombre quechua de una ciudad que los escribanos no registraron debidamente su pasado. Pero esta historia resultaría como el nombre de “Yucatán” donde se recuerda que uno de los escribanos le preguntó al indígena más a su lado de cómo se llamaba aquel lugar; el nativo le respondió “yu cat an” que significa: “yo no soy de aquí”, desde entonces así le llamaron a este lugar, esto según algunas versiones que han llegado hasta nosotros.
[El 25 de abril de 1540 se levantó el acta de traslado de Huamanga al asiento Pacora.]
No olviden lectores de “La Voz” de Huamanga, que los datos que contiene el relato del Dr. Alfredo Alberdi Vallejo pueden modificar todo cuanto como real nos dijeron colegio y libros.
Huamanga cumple 473 años no de Fundación sino de Traslación
Como en el caso de las personas, aun cuando carezcan de partida de nacimiento, sus días se cuentan desde el día que vieron la luz; en otras palabras, desde que tuvieron existencia como ser vivo o como un pueblo organizado.

Así, las ciudades se enorgullecen de su existencia desde que un conjunto de personas unidas por la sangre, la tradición o la necesidad de afrontar unidos a la naturaleza o adversidad se posicionan de un área territorial y residen allí; sin necesidad de que haya algún funcionario o autoridad que olee y sacramente ese nacimiento en un documento escrito oficial o acta o partida de nacimiento.
Antes, cuando de Huamanga sólo se tenía el libreto de cabildos y allí sólo figuraba el acuerdo de vecinos de San Juan de la Frontera de Huamanga para trasladarse a otro lugar más benigno en clima y ambiente social y cuando esta idea se concreta se efectúa el traslado de esa villa (en lo que hoy es Huamanguilla) a otro paraje conocido como Pucaray y se sienta un acta, ésta es del traslado no de la fundación y fue un 25 de abril de 1,540.
Hoy conocemos un documento firmado por Francisco Pizarro (una provisión) en el que él testimonia la fecha exacta de la creación de la Villa San Juan de la Frontera de Huamanga que fue el 29 de enero de 1,539. Es cierto que una provisión no es un acto de fundación, pero también es cierto que ahora ya conocemos la fecha del primer día de nuestra existencia como pueblo (Villa en esa época).
Entonces ya no habiendo incertidumbre y contando con la firma del fundador de esa primera Villa, don Francisco Pizarro, es hora de cambiar la fecha de celebración de nuestra hispanidad al 29 enero y contar desde 1,539 los días y años de existencia de esta nuestra cuatricentenaria Huamanga de molles, tunales y campanarios, que nos llevarán a 474 años.

Aferrarnos a la celebración el 25 de abril es desconocer el acierto de Pizarro que personalmente escogió y fundó la primera Villa de San Juan de la Frontera de Huamanga.
Por existir un libro de cabildos y pese a una discutible tradición debemos celebrar hoy jueves 25 de abril, el aniversario de traslación y no el nacimiento de Huamanga.
De volver a la vida don Francisco Pizarro, con toda seguridad, estaría de acuerdo con nuestra posición, como lo estuvo el ex alcalde de Huamanga, Arq. Germán Martinelli, pero que no obstante a ello prefirió encabezar las celebraciones cada 25 de abril en el marco de la mal llamada ''Fundación de Huamanga''.
Es necesario repetir hoy lo que señalamos hace varios años a través de un Editorial:
''Cada vez que a través de ''La Voz'' de Huamanga, sea en Diario o en Radio, abordamos aspectos relacionados a la verdadera fecha de fundación de Huamanga, salen al frente varios coleguitas para contradecirnos a 'capa y espada' con argumentos pueriles o nada justificables.
Nuestra terca y persistente intención es que la autoridad edil o la regional, promueva la idea de rendir honores al 29 de enero por tratarse de la fecha en que se fundó Huamanga, sin que ello signifique tal vez dejar de lado los tradicionales festejos respecto al 25 de abril, fecha de su traslado.
Y no es que cada quien tenga su verdad y que sea tal o cual autoridad, facultad o historiador que certifique y recomiende una u otra fecha. Los hechos históricos tienen sus fuentes y de éstas las más indiscutibles son las escritas.
En ''La Voz'' de Huamanga, Diario y Radio, no sostuvimos una posición por mero capricho, por ser ''sabihondos'', o ser coléricos recalcitrantes. Para empezar, la idea ni siquiera fue nuestra. Es “El Comercio” de Lima (un Diario de jerarquía mundial) que el 4 de abril de 1988 abre el debate a nivel nacional.
Es Aurelio Miró Quesada Sosa, co-propietario y director de “El Comercio” (y no un oscuro periodista provinciano) que presentó una moción ante el IV Congreso Nacional de Historia de América señalando que la fundación debió ser entre el 9 de enero o fines de ese mismo mes y presentó fundamentos tomados de las actas del cabildo de Lima.

Por fortuna para Huamanga, y providencialmente, en una campaña que se realiza en el Archivo General de Indias encuentran un documento, una PROVISION (equivalente al de posesión de cargo de hoy). Esta provisión librada el 30 de enero de 1539 por el mismo conquistador Francisco Pizarro quien lo firma y está refrendado por su secretario, entre otros formalismos dice:
''por cuanto ayer miércoles que se contaron veynte nueve días de este presente mes de enero fundé y poblé en nombre de su Majestad esta Villa de San Juan de la Frontera de Huamanga'' y en el mismo documento nombra a Francisco de Cárdernas como su lugarteniente.
Y es el historiador Guillermo Lohmann Villena (y no cualquier oscuro intelectual provinciano) quien con el título de PASO A LA VERDAD HISTORICA señala la fecha exacta de la fundación de Huamanga: 29 de enero de 1539 y que publica su artículo en “El Comercio”.
Es Félix Nakamura Hinostroza, huamanguino, periodista del amplia trayectoria profesional, que lo reactualizó en su revista ''Somos Ayacucho'' No. 1.
Y no es la primera, única ni será la última vez que la ceguera de los que ven y sordera de los que oyen, autoridades, funcionarios o acólitos, que por la fuerza de la costumbre, la tradición y las ventajas socio políticas se aferran al error histórico y mantienen la falsedad como norma.
Reiteramos que quedó esclarecida la fecha exacta con documento valioso que obra en el Archivo de Indias. No queda duda sobre la fundación. Y aunque es de menor importancia, pero sería hermoso determinar el exacto lugar de la Villa que fundó el Marqués, que para nosotros es Huamanguilla.
El Dr. Luis Lumbreras (ayacuchano, catedrático de la UNSCH donde fundó la primera Facultad de Ciencias Sociales en el país, ex Director del INC) en respuesta a un colega, opinó que debe mantenerse la tradición celebrando en abril porque no hay lluvias, es mejor el clima, etc., pero no cuestiona el 29 de enero como fecha de la creación de San Juan de la Frontera de Huamanga.
De modo que no es capricho, ni verdad personal, ni afán de notoriedad, ni rabieta provinciana, ni ligereza de carácter los que nos hicieron tomar partido por una verdad irrefutable y largamente esperada por los huamanguinos de cuna o de corazón.
Huamanguilla (como lo sustentaremos en crónica aparte en la edición de mañana viernes), fue el primer asiento de nuestra Huamanga y como tal celebró el martes 29 de enero último, el orgullo de haber sido cuna de esta tierra de los molles y campanarios''.
Feliz día Huamangallay
( Walter Vidal García-”Chobi”)

Nuestra Huamanga está de
aniversario. Hoy queremos rendirle
un merecido homenaje,
como hijos de una madre que
vivimos en su regazo y recordar
que un 25 de abril de 1540, un
grupo de españoles la trasladaron
y la volvieron a refundar en
este lugar, que entonces se llamaba
“Pukaray” que estaba referida
a una fortaleza inka de piedras
rojizas, después de haberse
fundado, por primera vez, en el
lugar denominado hoy Huamanguilla,
el 29 de enero de 1539
por orden de Francisco Pizarro.
La nueva ciudad del Virreinato
del Perú, se fundó con el
nombre de “San Juan de la Frontera
de Huamanga”, mezcla del
nombre español de San Juan y
del nombre quechua de Huamanga.
El término de frontera,
hace referencia a la guerra que
libraron los españoles frente a
Manko Inka.
No olvidemos que Huamanga
tiene una larga historia, por
lo tanto antes hubo fundaciones
prehispánicas. En la región, la
primera gran ciudad fue Wari,
capital del “Primer Imperio Andino”
y posteriormente la ciudad
de Vilcashuamán, capital de una
“Wamani” o provincia administrativa
de los Inkas. Por lo tanto,
es mejor hablar de las fundaciones
de Huamanga, tanto prehispánicas
como españolas.

El Dr. José María Arguedas,
demostró que en base al territorio
del “Area Cultural Pokra-
Chanka”, se estableció la región
de Huamanga que coincidía con
el Obispado de Huamanga, que
comprendía los actuales territorios
de los departamentos de
Ayacucho, Huancavelica y Apurímac
(Andahuaylas y Chincheros),
incluso Cotawasi en la actual
Arequipa, por lo que incluso
toda la región debería denominarse
Huamanga y no Ayacucho.
En la colonia se convirtió en
una región con auge económico,
social, político y cultural , por
haber sido paso obligado de los
comerciantes entre Lima-Cusco-
Charcas y Buenos Aires.
Durante la independencia,
fue el centro de movimientos
indígenas y criollos, de los cuales
tenemos a Juan Chocni del
“Taki Onqoy”, a Pablo Challco,
María Parado, Basilio Auki, Ventura
Qalamaki, Cayetano Quiroz,
Juan de Alarcón y miles de héroes
anónimos, que ofrendaron
sus vidas por una patria libre y
justa, que culminó con la Batalla
de Quinua o Ayacucho.
Sin embargo, en la república
se inició un proceso de decadencia,
generada por el centralismo,
por la sobrevivencia del sistema
feudal, por las marginación de la
sierra y aún así supo enfrentar
con valentía y estoicismo la resistencia
frente a la invasión chilena.
A partir de la década del 40 ,
se comenzó a hablar de “progreso”
y por los años 50 se inició
una etapa de reactivamiento burocrático-
comercial y de desarrollo
cultural impulsado por la
reapertura de la Universidad Nacional
de San Cristóbal de Huamanga.

Durante la segunda mitad
del siglo XX, Huamanga se ha
caracterizado por ser una zona
de conflictos de tipo económico,
social y político, generado por la
pobreza, la injusticia y el olvido.
Es importante que el estado le
reconozca la deuda que tiene con
ella por su contribución en la
independencia, con obras que le
permitan superar sus problemas
álgidos.
Como centro cultural de la
región, es preciso reconocer la
extraordinaria labor que desplegaron
por su desarrollo, desinteresadamente,
grandes personalidades,
que deben constituirse en
ejemplos de la juventud, para
forjar y fortalecer la identidad
regional. Ellos son Luis Jerónimo
de Oré, Guamán Poma de Ayala,
José María Montaño, Ramón
Muñoz, Juan I García de los Godos,
Luis Carranza, Manuel Jesús
Pozo, Moisés Cavero Caso,
Luis E. Galván, Gustavo Castro
Pantoja, Alberto Arca Parró,
Alfredo Parra Carreño, Néstor
Cabrera, César Guardia Mayorga,
Luis G. Lumbreras, Efraín Morote
Best, Manuel Bustamante,
Salvador Cavero y muchos otros.

Han transcurrido 473 años
de una larga y ardua lucha por
su desarrollo económico-social
y cultural, con hechos históricos
que enorgullecerían a cualquier
pueblo del Perú y del mundo.
Nuestro abrazo fraterno, a
quienes han contribuído , con su
vida y obra, a su engrandecimiento
y hacer un llamado a la
juventud a forjar la identidad
huamanguina, para sentir un
sano orgullo por la tierra que nos
cobija.
Estamos a 11 años del bicentenario
de la batalla de Ayacucho,
se lo recordamos a las
autoridades locales, regionales y
nacionales, porque tienen una
enorme responsabilidad con el
futuro.
Nos estamos proyectando al
“Bicentenario de la Batalla de
Ayacucho”, por lo que planteamos
las siguientes propuestas,
con cariño y humildad; son hechos
concretos, prácticos, sencillos,
que pueden contribuir a desarrollar
nuestra región y prepararnos
para el Bicentenario de la
Batalla de Ayacucho.

1.- Restituir su nombre tradicional,
clásico, histórico, mágico
y legítimo de Huamanga para
la ciudad.
2.- Declarar feriado nacional
el 9 de diciembre en el Perú y
América para darle la debida
importancia a este hecho trascendental.
3.- Declarar a Ayacucho como
la “Capital de la Independencia
del Perú y América”.
4.- Reconocimiento del centro
histórico de la ciudad de Ayacucho,
como “Patrimonio Cultural
de la Humanidad”.
5.- Política turística real, efectiva,
concreta, para lograr que
Huamanga se convierta en producto
y destino turístico.
6.- Declarar como Santuarios
Históricos a la ciudad de
Wari y Vilcashuamán, así como
Reserva Nacional al Bosque de
Puyas de Titankayuq.
7.- Puesta en valor del Centro
Arqueológico de Wari para
convertirlo en eje turístico importante
de la zona centro-sur del
país, por ser el “Primer Imperio
Andino”.
8.- Dotar de un presupuesto
anual al Santuario Histórico de
la Pampa de Quinua, para su
conservación adecuada y mejoramiento.
9.- Construir el Parque de la
Identidad de Huamanga, para
mostrar todos los elementos de
la identidad cultural de la región
(11 provincias).
10.- Restituir el Museo Histórico
Regional de Huamanga, o
construir el “Gran Museo Wari”.
11.- Restituir las fotografías
de las personalidades de Huamanga
en el Salón del Concejo
Provincial de Huamanga.
12.- Nominar calles, centros
culturales, instituciones, con los
nombres de personalidades que
han contribuido al desarrollo
económico, social y cultural de
Huamanga.

13.- Construir la infraestructura
vial adecuada a todas
las provincias del departamento,
para su integración.
14.- Construir la infraestructura
vial adecuada de integración
de Ayacucho, Huancavelica
y Junín.
15.- Construir un monumento
ecuestre al héroe morochuco
Basilio Auki, en la Plaza de Santa
Teresa.
16.- Publicar libros, revistas,
videos, discos, sobre nuestra
cultura, para desarrollar la identidad
regional.
17.- Vigilar la construcción
del asfaltado de la carretera Ayacucho-
Cusco.
18.- Promoción del Aeropuerto
“Alfredo Mendívil” a la
categoría de Internacional.
Así, el Perú podrá mostrar al
mundo a su ciudad heroica,
como una de sus joyas más preciadas
y decir que se le ha reconocido
su grandeza, cuando la
veamos brillar como una perla,
en medio de las banderas bicentenarias
de la América del Sur.
(*) Profesor Cesante de la
Facultad de Educación de la
Universidad de Huamanga.
*Estos artículos fueron publicados en el diario La Voz de Huamanga, 25 de abril 2013.