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viernes, 18 de diciembre de 2020

Hacia el Bicentenario de la Batalla de Ayacucho

El pasado 09 de diciembre, se cumplieron 196 años de aquella gesta heróica y gloriosa Batalla de Ayacucho, en las pampas de la localidad de la Quinua, un día como aquel año 1824, al mando del General Don José Antonio de Sucre, se sellara la gesta emancipadora y la independencia del Perú y del continente americano; el entonces último virrey del Perú José de la Serna en defensa del orden colonial, ya estaban en retirada, meses previos habían sufrido un revés en la batalla del 06 de agosto de 1824en las pampas de Junín, el ejercito realista de José Canterac, fueron derrotadas por el ejercito comandado por Simón Bolivar, por la que emprendieron la retirada. Entonces faltaban cuatro meses para la victoria en Ayacucho.

La victoria en la gran batalla final, estaba cercana, y ésta se cumpliría en el amanecer de aquel 09 de diciembre de 1824, en la Pampa de la Quinua, situado al pie del cerro Condorcunca, terreno de suave pendiente en aquel inhospito lugar de nuestros andes centrales del Perú, donde el sol se abre paso sobre las montañas del cielo azul huantino, para dejar el espacio a los contendientes y desarrollen el despliegue y maniobras de su mejor arte militar (ver). 

En nuestras memorias aún quedan a modo de reflexión la famosa frase de arenga de Don José Antonio de Sucre, que previa a la batalla las pronunció para motivar a los soldados hombres y mujeres que lo acompañaron: ¡Soldados!, ¡De los esfuerzos de hoy depende la suerte de América del Sur!, ¡Otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia!, es así como los conmovió y motivó el esfuerzo voluntario de todos. 

Los ayacuchanos nos sentimos orgullosos de que en nuestra tierra se haya sellado la independencia americana del yugo español. No sólo fue una pelea entre españoles y criollos; participaron cientos de miles de indígenas de Pomacocha, Vilcas Huamán, Carhuanca, Huancaray, Andahuaylas, uno de esos y símbolo de estas luchas previas fue Basilio Auqui; es así como se logró la independencia, que obligó al virrey La Serna a suscribir la capitulación de Ayacucho (18 acuerdos de la capitulación).

Las banderas de la libertad americana, flamearon en el horizonte, este hecho de máxima importancia en nuestra historia hizo de que Simón Bolivar cambiara de nombre de la ciudad de San Juan de la Frontera de Huamanga por el de Ayacucho, en recuerdo de la pampa histórica.

A las puertas del Bicentenario de la independencia americana, debemos reconocer la gran gesta heróica de miles de patriotas desde Túpac Amaru II hasta el último soldado que libró y selló su esfuerzo en la batala de Ayacucho y que creeron en la libertad opresora del coloniaje, que nos deja como legado a seguir reflexionando y repensando en la importancia permanente de "libertad" ante cualquier forma opresora de imposición que nos compromete hacer frente y lucha ante la corrupción que limita el desarrollo y bienestar de la sociedad en su conjunto.

Fotos del internet 

martes, 13 de diciembre de 2016

Entre los aniversarios de Huanta y la Batalla de Ayacucho


El pasado 21 de noviembre se celebró un aniversario más de la elevación de Villa a Ciudad de Huanta, nuestra tierra querida, lo celebró con una serie de actividades artísticas y culturales, además de un gran desfile cívico donde participaron las diversas instituciones educativas y públicas del Estado, así como las instituciones privadas que se sumaron a los festejos por el aniversario CXI de Huanta.

Semanas después se celebró también un aniversario más -192 años- de la Batalla de Ayacucho, fecha memorable de aquel 9 de diciembre de 1824, en que se selló de manera definitiva la independencia del Perú y de la América Latina, con la capitulación del último Virrey La Serna, en la memorable pampa de la Quinua. Los festejos fueron presididos por el Presidente de la República y jefes militares, y como todos los años se escenificó la batalla de los bandos de los patriotas y realistas. Fue un aniversario más pasando por el reconocimiento a la música ayacuchana, y sus grandes exponentes que han posicionado a Ayacucho como una de las regiones que tienen una expresión musical llena de sentimiento, triste algunas y otras muy alegres, donde se mezclan con los finos acordes de los instrumentos para acompañar el variado acervo que tenemos los ayacuchanos.




lunes, 1 de diciembre de 2014

LXII Jornadas Ayacuchanas, organizada por el CSH.


Como en años anteriores, la Comisión Organizadora del Club Social Huanta invita a toda la colectividad ayacuchana a celebrar la LXII Jornada Ayacuchana, que se realizan todos los años en el marco de la Batalla de Ayacucho, para lo cual este viernes 05 de diciembre a partir de las 7:00 de la noche se estará presentando una conferencia de interés en la historia económica y social del siglo XIX en el contexto de la Independencia del Perú. Están todos invitados esta conferencia en la sede del Club Social Huanta. jr. Junín 312, Magdalena del Mar.


martes, 25 de febrero de 2014

Legendaria Ayacucho en videos de los años 40´

A continuación presentamos una selección de viedeos-películas antiguas sobre Ayacucho, donde podemos apreciar las costumbres y la vida en los años 40´s (hace más de 70 años) grabada en cintas de nitrato de 35mm y digitalizada por la Biblioteca Nacional del Perú.
Muestran a la ciudad de Ayacucho como un noble tierra donde se funde el recuerdo de la colonia y gestas de la emancipación, en estos videos de antaño se muestran los templos, sus calles, personajes y la fertilida de su campiña, y de su espiritualidad durante la Semana Santa.

1.- Ayacucho Ciudad Legendaria
2.- Ayacucho: Forjadora de la Libertad Americana
3.- Semana Santa en Ayacucho

lunes, 9 de diciembre de 2013

189 Aniversario de la Batalla de Ayacucho... y la arenga de Sucre


El 9 de diciembre de 1824 se llevó a cabo la gloriosa batalla de Ayacucho, gesta heroica que selló para siempre la independencia del Perú y de América del Sur luego de permanecer durante tres siglos bajo el dominio colonial español. Mucho se a escrito sobre esta gesta épica, recordemos a manera de homenaje a estos patriotas y ayacuchanos que partiiparon.

Después de la batalla de Junín, Simón Bolívar dejó el mando de las tropas a Antonio José de Sucre. Por su parte, el virrey La Serna nombró al general Canterac como jefe de estado mayor del ejército realista. El 7 de diciembre de 1824, Sucre estableció su cuartel general en las pampas de Ayacucho. El ejército patriota estaba formado por 6 000 hombres y una pieza de artillería, mientras que los realistas contaban con unos 10 000 hombres y 11 piezas de artillería.

La mañana del 9 de diciembre, los soldados de los dos ejércitos se despidieron fraternalmente, pues muchos de ellos eran familiares o amigos. Después de pasar revista a las tropas, Sucre arengó a sus hombres para el combate con las siguientes palabras “¡Soldados! De los esfuerzos de hoy depende la suerte de América del Sur, otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia”.

El combate empezó a las diez de la mañana. Las tres divisiones realistas atacaron furiosamente, haciendo retroceder a los patriotas. Sin embargo, el joven general Córdova, al notar cierta indecisión de la tropa se colocó al frente de sus soldados en plena batalla y les arengó: “¡Adelante! ¡Armas a discreción, paso de vencedores!” y avanzó en forma decidida y audaz, iniciando una ofensiva que arrollaría al enemigo. Al mediodía, la intensidad del combate había disminuido; el ejército realista se encontraba desorganizado y a la una de la tarde la batalla había terminado con la clara victoria patriota.
El virrey La Serna resultó herido y fue apresado junto a Canterac y otros tres mil doscientos soldados. Al término de la batalla, Canterac y Sucre suscribieron la Capitulación de Ayacucho, sellando de esta manera la independencia del Perú y América.

A pocos años del bicentenario (1824-2024) de la gesta heroica de todos los compatriotas de esta patria Americana, que sellara nuestra independencia con la batalla de Ayacucho, queremos compartir para la reflexión la arenga del general Don José Antonio de Sucre.

¡Compatriotas todos!
¡Estoy viendo las lanzas del diamante de Apure las de Mucuritas, Queseras del Medio, Calabozo, las de Pantanos de Vargas, Boyacá, Bomboná, de Carabobo las de Ibarra y las de Junín!

¿A quién podemos temer? Si a todas esas huestes realistas las hemos vencido y derrotado con valor, disciplina y heroísmo me acompañaste sin tito venciste en Pichincha, diste libertad a Colombia, hoy me acompañas en Ayacucho, también venceréis y daréis libertad al Perú, asegurando para siempre la independencia de América.


¡Acuérdate de Colombia de Simón Bolívar el Libertador, dame nuevas palmas y laureles, en las puntas de tu bayoneta y las lanzas, para ofrecerlas a ambos viva Colombia. Viva el Libertador! Soldados de los esfuerzos nuestros dependen la suerte de América del Sur otro día de gloria va a coronar nuestra admirable constancia.
El gran Simón Bolívar me ha prestado su rayo invencible, y la santa libertad me asegura desde el cielo que lo destrozaremos al común enemigo, nosotros acompañados de la providencia no nos dejaremos arrancar los laureles del triunfo, poco nos importa el número de sus hombres (10.000) somos infinitamente más que ellos porque Dios Omnipotente está con nosotros con su justicia, aquí estamos peruanos , colombianos, chilenos, argentinos, para sepultar a los españoles que por 300 años se apoderaron, nos dominaron y este campo será su sepulcro por siempre viva el Perú y la América redimida.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Participación de Huanta, en la naciente República (Independencia del Perú y la guerra con Chile)


Este 9 de diciembre se conmemoró el 188 aniversario de la Batalla de Ayacucho, en la que se sellara la independencia del Perú, en las Pampas de la Quinua, denominada Ayacucho en aquel entonces, a raíz de la cual la intendencia de Huamanga, pasó a llamarse Ayacucho, en la nueva República.

Como huantinos nos sentimos orgullosos de nuestra tierra, sin embargo también es bueno rememorar nuestra historia, desde finales de la colonia y durante la naciente república, cómo ha sido la participación de aquellos ancestrales habitantes huantinos durante la época efervescente del proceso de emancipación e independencia, asimismo durante la guerra con Chile (ahora que también está en debate el tema de la delimitación marítima en la Haya (Holanda)).

La lucha por la independencia ocasionó una polarización política entre pueblos ayacuchanos, Huanta, Huamanga y Cangallo, enfrentándolos en enconadas luchas sobre todo en violentos conflictos entre los 2 grupos étnicos representativos: los blancos (criollos y mestizos) y los indígenas. Así entonces pareciera que los huantinos estuvieron en contra de la independencia del Perú. Sin embargo tratemos de visualizar desde un aspecto sociológico y antropológico y el contexto en la que se desarrollaron estos sucesos.

La rebelión de Túpac Amaru en 1780, generó que muchos campesinos huantinos fueran movilizadas hacia el Cusco para combatir a las tropas tupacamaristas como relata el historiador francés Patrick Husson, este episodio marcó el inicio de la agitación política y social en Huamanga, que culminaría al iniciarse la República con la sublevación de los campesinos huantinos.
Durante los años posteriores fueron sucediéndose una serie de sucesos: en 1805 los indígenas de Tiquihua (Huanta) se amotinaron contra el cura de su localidad, exigiendo la eliminación de los repartos mercantiles, en 1809 en Huamanga hubieron violentas manifestaciones de apoyo a la sublevación, en 1812 hubo un intento de sublevación en Cangallo, que fue combatido oportunamente por los españoles.

La sublevación de Mateo Pumacahua en 1814, generó el apoyo de los rebeldes huamanguinos (artesanos, pequeños comerciantes, vendedores) y de los morochucos cangallinos, para enfrentar a los a los españoles quienes reclutaban milicianos, consiguieron hacer huir a las autoridades españolas primero a Huanta y luego a Lima. Pero el Virrey Abascal envió refuerzos y contó con la colaboración del hacendado huantino Pedro José Lazón, aportando 500 hombres, se enfrentaron en los campos de Huamanguilla y Macachacra y en las cercanías de Huanta, los españoles lograron derrotar a los rebeldes y restablecieron la autoridad.

Estos hechos generaron una mayor tensión entre criollos, mestizos e indígenas. En el transcurso de esta sublevación, los campesinos de Huanta auxiliaron a los realistas, mientras que los “morochucos” de Cangallo optaron por combatir al lado de los rebeldes. Así, los pueblos del Norte de Huamanga polarizaban sus actitudes políticas: Huanta se volvía realista, mientras que Cangallo se convertía en patriota. Huamanga quedaba en una situación de ambigüedad.

En 1820, llega la Expedición Libertadora del Sur, el patriotismo revivió en Huamanga. San Martín envió una expedición a la Sierra Central bajo el mando de Antonio Álvarez de Arenales con el objetivo claro de aislar Lima, apoyados por los “morochucos” de Cangallo, entró a Huamanga el 31 de octubre de 1820, siendo apoyado por los sectores populares y proclamando la independencia en los primeros días de noviembre del mencionado año. Posteriormente, se dirigió a Huanta, donde también fue recibido por la población y de ahí partió a Jauja.

Sin embargo nuevamente a los pocos días las tropas realistas del General Mariano Ricafort ocupan militarmente Huamanga entre 1820 y 1824, restableciendo el orden colonial, además de reprimir duramente a los “morochucos” llegando a incendiar el pueblo de Cangallo.

Durante esos años, Huanta se mantuvo en calma y lealtad, no sufriendo represión alguna; al contrario, en 1821 fue recompensa-da por el virrey La Serna con el título de “Fiel e Invicta Villa de Huanta” más un escudo colonial . Por otro lado, Cangallo soportó los peores castigos por parte de los españoles: el pueblo fue nuevamente incendiado por Carratalá el 17 de diciembre de 1821 y los morochucos fueron duramente combatidos y perseguidos. Sin embargo no dejaron de hostilizar a los españoles, pese al apresamiento y ejecución de uno de sus principales líderes, Basilio Auqui, en 1822.

En Lima San Martín dejaba el gobierno, se convocaba a Bolívar para que ordenase el país e iniciase la campaña final. El libertador se instaló en Lima y desde ahí avanzó hacia el Sur, derrotando a los realistas en la llanura de Junín el 6 de agosto de 1824. A continuación, Bolívar viajó a Lima a reasumir el poder político y el ejército patriota bajo el mano de Antonio José de Sucre se dirigió al encuentro de los realistas. Por su parte, los españoles estaban comandados directamente por el virrey La Serna, quien venía de Cusco. Ambos ejércitos se divisaron en Andahuaylas y marcharon siguiendo el curso invertido del río Pampas. Llegaron a Quinua donde los realistas ocuparon el cerro Condorcunca y los patriotas, la llanura de Ayacucho.

Éstos sumaban 5,700 soldados y 1 cañón, mientras que los españoles sumaban 9,000 hombres y 11 cañones. La mañana del 9 de diciembre de 1824 se inició la batalla . En la tarde, los españoles habían sido derrotados y la batalla había culmina-do con el trágico saldo de 1,400 soldados realistas muertos contra 300 patriotas. La división peruana de La Mar persiguió a los dispersos intentando capturar a los últimos realistas. El Virrey firmó una capitulación que generosa-mente ofrecieron los patriotas. En ella se permitía que los españoles salgan del país llevándose sus fortunas.

En estos últimos tramos de la campaña final nuevamente se polarizó la intervención de los huamanguinos. Los campesinos huantinos se movilizaron al lado de las tropas realistas, mientras que los “morochucos” cangallinos apoyaron a los patriotas.

¿Por qué ocurrió esta polarización social y étnica durante las guerras de la independencia? ¿Por qué Huanta se inclinó más hacia el bando realista mientras que Cangallo se quedaba con los patriotas?, Para dar respuesta a estas preguntas hay que examinar la economía y la dinámica social de estos primeros años turbulentos de la etapa republicana.

Después de la batalla de Ayacucho, la ciudad de Huamanga cambió de nombre y pasó a llamarse Ayacucho, por Decreto de Bolívar del 15 de febrero de 1825 y en homenaje al lugar donde se realizó la batalla del 9 de diciembre de 1824. Además, la antigua Intendencia de Huamanga se convirtió en el Departamento de Ayacucho, dividido en 6 provincias con sus respectivas subprefecturas: Huanta, Huamanga, Cangallo, Andahuaylas, Parinacochas y Lucanas .

Después de la independencia y hasta mediados del siglo XIX (1850) la economía de Ayacucho dependió de la producción de las haciendas, de la ganadería y del comercio de tejidos y artesanías. Durante la República el departamento de Ayacucho cayó en una situación de enclaustramiento territorial, debido a que al interior de este espacio no se consolidó una especialización productiva e integración a los mercados, a diferencia de lo que sucedía con otros departamentos del país.

La mayor cantidad de haciendas se concentraba al Norte y en el centro del departamento: Huanta, Huamanga, Cangallo y Andahuaylas, distribuidas en diversos pisos ecológicos, especializándose en la producción de un determinado bien. Así, las haciendas de los valles de Huanta, Ayacucho y del Pampas, ubicadas en la región Quechua entre los 2,300 y 3,500 metros de altitud, se dedicaban al cultivo de trigo, maíz, azúcar, hortalizas y frutales. Éstas eran las propiedades más rentables, ya que podían producir varias veces al año al contar con irrigación proveniente de los ríos Huarpa, Cachi, Torobamba y Pampas.

Las haciendas ubicadas en las regiones Suni y Puna, por encima de los 4,000 m.s.n.m. producían papa, oca y mashua y se dedican a la ganadería. Son tierras de secano, irrigadas solamente con las lluvias y con presencia constante de pastos e ichu. Están también las haciendas del valle del río Apurímac, frecuentemente denominadas las “montañas” de Huanta y Anco”, entre los 500 y los 2,300 metros de altitud, destinadas al cultivo de la coca. Estos cocales también eran productivos y rentables: la coca es un arbusto cuya hoja se cosecha varias veces al año y es siempre solicitada en cualquier mina, hacienda o comunidad para el consumo de los trabajadores campesinos o los ritos andinos.

La producción era principalmente para el autoconsumo. El resto se enviaba para el comercio y abastecimiento de Ayacucho y de pueblos como Huanta, Cangallo o Lucanas. La excepción lo constituían el azúcar, la lana y la coca. El azúcar servía como insumo para la elaboración de aguardiente. La lana se enviaba a los telares y servía para la confección de telas y bayetas. La coca se comercializaba en Huancayo y Huancavelica. Estos eran los productos altamente comerciales.

Las haciendas eran propiedad de señores criollos. Pero, en Huanta y Anco los mestizos y campesinos eran también propietarios de tierras, especialmente de aquellas ubicadas en las “montañas” donde se cultivaba la coca. Estas anteriormente recibieron el nombre de “tierras realengas” porque eran propiedad de la Corona española en tanto nadie las había demandado. Sin embargo, a fines de la etapa colonial más de 700 españoles, mestizos e indios se habían apropiado de ellas. Frente a esta situación, a la Corona española no lo quedó otra alternativa que legalizar la “privatización” de estos terrenos, concediendo en 1816 la propiedad de las “tierras montañosas” a todos aquellos que la descubran y la exploten.

Como consecuencia de las guerras por la independencia buena parte de las haciendas se hallaban arruinadas y en crisis. Con las guerras por la independencia el comercio se perturbó. La presencia de las tropas realista y patriota en Junín y Ayacucho ocasionó la interrupción de las transacciones mercantiles entre Ayacucho, Huancayo, Lima y Cerro de Pasco. Con el comercio interrumpido, los mercados de consumo empezaron a solicitar bienes producidos en otros sitios: telas de Lima, coca de Huánuco, aguardiente de Ica, perjudicando seriamente a campesinos y mestizos productores de coca, artesanos tejedores y talabarteros de Ayacucho.

En 1876 en el departamento vivían 18,427 “blancos” (el 13% del total de la población), 102,827 campesinos andinos (el 72 %), 20,607 mestizos. La sociedad ayacuchana estaba, pues, compuesta por estos tres grupos étnicos y era muy estratificada. Los llamados “morochucos” campesinos de la provincia de Cangallo, quienes participaron activamente en las guerras de la independencia, se dedicaban a la ganadería y al comercio de carne y lanas.

La presencia de las fuerzas realistas en Huamanga y Cangallo ocasionaba perjuicios en su economía y autonomía. En efecto, los españoles, interesados en mantener el orden y reprimir a los patriotas, se apropiaban constantemente del ganado y sus recursos, deteriorando aún más la economía campesina que ya se encontraba fuertemente afectada. Además, exigían el pago de tributos y los campesinos ya no querían seguir pagando impuestos a la Corona. Por ello apoyaron a las tropas patriotas y en los primeros años de la República consiguieron la tan demandada exoneración tributaria y un reconocimiento adicional como “patriotas” de parte de los primeros gobiernos republicanos.

En 1825, durante el gobierno de Bolívar, los “iquichanos” se habían insubordinado al saquear las haciendas de la zona y apoderarse del diezmo o impuesto que consistía en el 10 % del valor de la producción agraria. Con este dinero se dedicaron a financiar la rebelión. Al año siguiente, los campesinos rebeldes proclamaron fidelidad al Rey de España, Fernando VII, y anunciaron la pronta restauración del gobierno es-pañol en el Perú.

La mañana del 12 de noviembre de 1827 dirigidos por un indio iletrado llamado Navala Huachaca con un número de 3 mil invadieron Huanta, reduciendo a más de 150 soldados patriotas e incendiando el Municipio. Días después, atacaron Ayacucho por Mollepata y Quebrada Honda, siendo batidos en las puertas de la ciudad por las fuerzas de resistencia comandadas por el prefecto Domingo Tristán y auxiliadas por numerosos morochucos de Huamanga y Cangallo. Inmediatamente después, el gobierno del presidente La Mar envió tropas a las alturas de Huanta para someter a los rebeldes.

Fueron siete meses de continuos enfrentamientos en los que las fuerzas represoras saquearon e incendiaron los pueblos comprometidos en la sublevación Sin embargo, la represión no ayudó en mucho, puesto que en 1830 nuevamente Huachaca fue visto en Huanta y Carhuahurán en actitud levantisca. Huachaca cobró fama por no haber sido sometido y su figura creció con los años, porque se alineó con Orbegoso y se incluyó en las luchas entre facciones republicanas. Cesó en su fidelidad al Rey, pero no dejó nunca de lado su actitud levantisca.

En los siguientes años, pese a haber sido derrotados, los campesinos de Huanta siguieron manteniendo la rebeldía, pero a favor de los caudillos que enarbolaban posturas liberales. En efecto, en 1834 tomaron partido a favor del presidente Luis José de Orbegoso en la guerra civil que sostenía contra las fuerzas del caudillo cuzqueño y líder militar de los conservadores, Agustín Gamarra. En alianza con los vecinos “notables” de Huanta, armaron un ejército de 4 mil individuos bajo la dirección del hacendado José Urbina, con el cual en marzo de 1834 ocuparon la ciudad de Ayacucho y derrotaron total-mente a las fuerzas de Gamarra, permitiendo que Orbegoso retornase a la Presidencia de la Republica. Posteriormente, entre 1836 y 1839, apoyaron al líder de la Confederación Perú-Boliviana Andrés de Santa Cruz (quien también era defensor de las ideas liberales) y combatieron nuevamente contra las fuerzas de Gamarra.

¿Por qué estos campesinos se levantaron contra la joven República entre 1826 y 1827? Como se señaló anteriormente, ellos participaban activamente de la producción y comercio de coca con Huancayo y Huancavelica, consiguiendo ventajas económicas y políticas, como la propiedad de las tierras donde se cultivaba la coca. Estas ventajas se perdieron con la ruina del comercio de la coca precisamente en los años de la independencia. Además de dirigir sus armas contra la joven República, estos “iquichanos” se negaron durante largos años a pagar la “contribución indígena” aduciendo que habian sido fuertemente perjudicados por las guerras de la independencia. Es más, durante la sublevación y en los años siguientes controlaron un “pseudo Estado” en las punas de Huanta; es decir, un micro Estado dentro del Estado peruano. Así, Huachaca se dedicó a la administración de los diezmos confiscados, a impartir justicia y a disponer de mano de obra para la refacción de puentes y caminos.

La llegada del dinero del guano ocasionó también la aparición de los caudillos provinciales o “gamonales” .En la norteña provincia de Huanta, los terratenientes, al sentirse desplazados por los aristócratas de Lima que se beneficiaban de los ingresos del guano, decidieron realizar alguna medidas para recuperar su prestigio de “aristócratas” provincianos y afianzar su poder político local. El guano había beneficiado sobre todo a la elite limeña; los provincianos buscaron una parte de los beneficios y se sublevaron apoyando a un líder conservador como Vivanco. Pero, la rebelión no era conservadora solamente, tenía también un contenido descentralista.

En 1856 la elite huantina estuvo contra el gobierno liberal y centralista de Castilla, y para hacerse oir, en una acción conjunta y sorpresiva, atacaron la pequeña guarnición militar de Huanta, elaborando un acta en la que reconocían la autoridad de Vivanco. Inmediatamente fueron vencidos por la división pacificadora del Centro, compuesta por 2,200 soldados y comandada por el general Pedro Diez Canseco. Tras ser derrotados por las fuerzas pacificadoras del gobierno, los gamonales huantinos no se quedaron tranquilos. Entonces empezaron a apropiarse de las tierras de la provincia, peleando entre ellos por un poco más de propiedad. Así, terminaron formando dos grupos de poder que buscaban monopolizar los puestos públicos y que se enfrentaron en auténticas guerras civiles provincianas entre 1860 y 1882, durante el período de elecciones o a propósito de algún pronunciamiento militar. Los líderes de ambas facciones fueron el gamonal Miguel Lazón, hacendado de Huayllay (Luricocha) y Arequipa (Acón), elegido como diputado civilista en 1876, y el abogado Salomé Arias, elegido diputado en 1870.

Al iniciar la década de 1870 las reservas de guano estaban agotadas y el dinero se había escurrido. El Perú ingresó a una etapa de apremio económico que alcanzó su punto máximo el 5 de abril de 1879 cuando Chile nos declara la guerra. Las primeras acciones se realizaron en el mar, frente a las costas de Atacama y lejos del territorio ayacuchano. Por tal motivo, para los ayacuchanos la guerra era un problema lejano.

Empero, cuando el ejército chileno empezó a ocupar territorio peruano, la guerra tocó las puertas del departamento. Ocupada Lima, el dictador Nicolás de Piérola estableció en Ayacucho en 1881 la Asamblea Nacional, donde fue ratificado como Presidente de la República. En dicho año –el ayacuchano- Andrés A. Cáceres también empezó a organizar la resistencia de la Breña, con el concurso de guerrilleros campesinos del valle del Mantaro, Huancavelica y Huanta.
Esto ocurrió precisamente en febrero de 1822, cuando Cáceres se trasladó a Ayacucho con sus tropas luego de enfrentarse con las fuerzas chilenas. Cáceres reorganizó sus tropas durante tres meses, luego de los cuales partió a la Sierra Central con 1,500 efectivos. Aquí derrotó a los chilenos en Marcavalle, Pucará y Concepción. Luego, decidió trasladarse a la Sierra Norte, donde fue derrotado en Huamachuco el 10 de julio de 1883.

De aquí se dirigió nuevamente hacia Ayacucho y Andahuaylas, para formar un nuevo ejército, siendo perseguido por las tropas chilenas comandadas por Martiniano Urriola. A su paso por Huanta, las tropas chilenas fue hostilizado por los hacendados y campesinos caceristas, dirigidos por el terrateniente Miguel Lazón. Los chilenos ingresaron a Ayacucho el 1 de octubre de 1883 sin encontrar oposición alguna. Se quedaron en la capital del departamento hasta el 12 de noviembre, cuando emprendieron la retirada hacia el norte ante la proximidad de las tropas caceristas de Andahuaylas. En su huida nuevamente fueron atacados por los campesinos huantinos.

La presencia de las tropas chilenas ocasionó la polarización de la sociedad ayacuchana y la reaparición de tensiones en cada uno de los grupos sociales existentes. Fueron los campesinos de Huancavelica y Huanta los que combatieron contra los invasores en alianza con un grupo de hacendados partidarios de Cáceres, mientras que los campesinos de Huamanga y Cangallo no opusieron resistencia a la entrada de los chilenos.

¿Por qué estas diferentes actitudes? Estos alineamientos parecen inversos a los de la Independencia, cuando Cangallo fue patriota y Huanta realista. En Huanta la alianza entre campesinos y hacendados pro-caceristas posibilitó que los primeros tuvieron poder político, participación en la vida pública y acceso garantizado a los recursos agrícolas que necesitaban para su subsistencia, no sólo durante los años del conflicto, sino también tiempo después, mientras los caceristas ocupasen el gobierno. De este modo pudieron ser movilizados para integrar las tropas de la resistencia y enfrentar a los chilenos. Esto no ocurrió en Huamanga, donde los campesinos, constantemente enfrentados con los terratenientes, no establecieron alianzas con éstos, prefiriendo mantenerse al margen del conflicto. Es más, inclusive desobedecieron las órdenes de las autoridades que les obligaban a participar de la defensa nacional. Además, en el grupo de los terratenientes aparecieron conductas diversas cuando las tropas chilenas ingresaban al territorio ayacuchano.

Los de Huanta se colocaron al frente de la resistencia porque eran partidarios de Cáceres. En cambio, los de Huamanga sólo apoyaron temporalmente a la resistencia por temor a la venganza de los campesinos que los veían como colaborado-res de los chilenos. En efecto, cuando aparecieron los invasores, prefirieron no resistir para así salvaguardar sus propiedades.

Terminada la guerra, la economía nacional se hallaba destruida. Empero, en Ayacucho las haciendas y los talleres artesanales continuaban produciendo, ya que no habían sido tocados por los invasores y podían comercializar sus productos con los departamentos vecinos (Junín e Ica) afectados por el conflicto. Esta situación benefició principalmente a hacendados y comerciantes de Huamanga y Cangallo hasta los últimos años del siglo XIX, cuando la economía peruana mostró los primeros indicios de recuperación. La guerra ocasionó también la aparición de un nuevo poder local.

Los hacendados mestizos que habían apoyado la resistencia ocuparon los principales cargos estatales, al verse beneficiados políticamente por el ascenso al poder de Cáceres y por tener por aliados a los campesinos. Esto ocurrió principalmente en Huanta, donde los seguidores de Lazón se convirtieron en los poderosos caudillos provincianos que manejaban el poder y perseguían a punta de bala a sus contrincantes políticos: Feliciano Urbina y los partidarios de Nicolás de Piérola. Así, en las elecciones de 1890 se desató el conflicto entre estos dos grupos de terratenientes. En el enfrentamiento, Miguel Lazón fue asesinado por los partidarios de Urbina. Entonces los campesinos aliados del primero ocuparon Huanta, asesinando a Urbina y a todos aquellos que habían sido acusados por el asesinato de Lazón. La hegemonía de los caceristas duró hasta 1895, el año de la derrota de Cáceres por la revolución encabezada por Piérola.

En estas circunstancias, los campesinos aliados con el líder cacerista Miguel Elías Lazón (hijo), atacaron Huanta, destituyendo y asesinando a las autoridades que habían sido nombradas por el gobierno de Piérola y protestando por el impuesto grabado a la sal. El gobierno de Piérola había introducido un nuevo impuesto que afectaba sobre todo a la población campesina y fue percibido como la reintroducción de la contribución indígena colonial. Producida la sublevación campesina, el gobierno envió una expedición pacificadora que reprimió duramente a Huanta y persiguió a los caceristas.

¿Por qué se levantaron los campesinos? Con el triunfo de Piérola los caceristas habían sido desplazados del poder; por tal motivo, los campesinos perdían a estratégicos aliados que les permitían tener poder y participar de las decisiones políticas de la provincia. Lo habían hecho desde 1883 y no estaban dispuestos a perder completamente su cuota de poder. Al iniciarse el siglo XX la economía ayacuchana ingresó en una situación de crisis ocasionada por la desarticulación del espacio regional y el agotamiento de la producción de las haciendas.

En efecto, al construirse las carreteras La Mejorada-Ayacucho en 1924 y Nazca-Puquio en 1926 se perdió definitivamente la unidad del territorio departamental. Las provincias de Lucanas y Parinacochas empezaron a relacionarse de manera más estrecha con Ica y el Norte de Arequipa, mientras que Huanta se vinculaba con Huancayo y el departamento de Junín. Las carreteras, lejos de conferirle unidad orgánica al departamento, lo desarticula-ron. La carretera más importante, la vía La Mejorada-Ayacucho, fue construida durante el oncenio de Leguía (1919-1930), contando con el trabajo de los campesinos, quienes fueron movilizados a través del sistema de la conscripción vial. La conscripción vial obligaba a los varones mayores de 18 años a trabajar en las carreteras; a cambio recibían un simple jornal. De este modo los campesinos concurrieron a las obras. Con el dinero ganado por su trabajo compraron los productos que llegaban a Ayacucho precisamente a través de las carreteras que construían. Así, los campesinos eran introducidos en una economía monetaria y animados a consumir en el mercado.

Los más perjudicados con la conscripción vial fueron los hacendados, porque se quedaron sin mano de obra para el trabajo de sus haciendas. Por ello, se convirtieron en los enemigos políticos de Leguía, oponiéndose a la reelección del presidente en 1924 y 1929 y posteriormente formando la sección departamental del Partido Aprista. Por el contrario, los campesinos aprovecharon la situación para relacionarse con el régimen de Leguía, dejando de lado la intermediación política que había sido ejercida por los terratenientes. Es más, en 1923 en la provincia de La Mar se sublevaron contra el principal terrateniente de la zona, Albino Añaños, el propietario de la hacienda Patibamba. Enardecidos y armados, llegaron a atacar la propiedad y derrotar a los defensores del hacendado. La situación sólo fue controlada por la presencia del Prefecto en el lugar y la intermediación ejercida por el Estado, que fue aceptada por los rebeldes.

Fuentes:
- http://www.cholonautas.edu.pe/PDF/Republica.pdf
- http://corrientehispanista.blogspot.com/2012/06/antonio-huachaca-y-la-resistencia.html
- http://hispanismo.org/hispanoamerica/8692-carta-los-espanoles-americanos-2.html
- http://lanic.utexas.edu/project/laoap/iep/ddt115.pdf
- http://hispanismo.org/hispanoamerica/801-los-ultimos-estandartes-del-rey-peru.html
- http://www.perupolitico.com/?p=139
- http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtual/publicaciones/antropologia/2001_n02/batalla_ayacucho.htm
- Huanta rural siglo xix.
*Fotos de Internet.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Ayacuchanos unidos durante las jornadas, en el Club Social Huanta

El pasado viernes 4 de diciembre de 2009, se llevaron a cabo las 57 jornadas ayacuchanas: 2009, con el lema "Ayacuchanos unidos construyamos nuestro futuro", organizadas por el Club Departamental de Ayacucho, y el Club Social Huanta en esta oportunidad estuvo de anfitrión coordinando esta parte de la organización, con la presencia de muchos paisanos ayacuchanos invitados y los respectivos representantes de las organizaciones huantinas y ayacuchanas. Durante la ceremonia se resaltaron los actos conmemorativos que abarcan desde el 27 de noviembre (Batalla de Tarapacá, y la destacada participación del héroe ayacuchano Andrés Avelino Cáceres), hasta el 9 de diciembre (Batalla de Ayacucho, donde se selló la gesta de la independencia en la pampa de la Quinua).

La reseña histórica estuvo a cargo de la Dra. Iris Girón, quien en una elocuente disertación abarcó aspectos sociodemográficos, geopolíticos, geográficos, y sociales, económicos y culturales de nuestra provincia de Huanta, destacando su importancia para el futuro desarrollo de una tierra que como dice su slogan: "Jamás Desafalleció" y como en el siglo XIX, estas tierras deslumbraran ante la presencia del gran Sabio Antonio Raymondi, quien no tuvo mejor idea que llamarla la bella "Esmeralda de los Andes".

En otro momento de la programación, el destacado novelista huantino Marco Cárdenas presentó su libro: "Flor de retama", que consta de una serie de cuentos -muy fáciles de leer por un público de todas las edades-, en la que se relatan las supersticiones populares con un gran peso de lo sobrenatural dentro de la cosmovisión andina, pero por sobre todo porque fueron contextualizados durante el proceso social y político, como los conflictos de la guerra interna durante los ochenta, en fin como el mismo autor destacara es una obra para dar rienda suelta a la imaginación.

El momento musical estuvo a cargo de los destacados amigos huantinos: los hermanos López quien junto a los hermanos Cordero, quienes "regalaron" su repertorio musical con huaynitos y vals a la concurrencia que se dió cita, en un momento de la reunión y con la chispa que la caracteriza a Jorge López compartió con el público algunos chistecitos y anécdotas que divirtieron a los presentes. Se aprovechó también la ocasión para presentar en público la página web del Club Social Huanta: www.clubsocialhuanta.com. Finalmente la Junta Directiva del Club Social Huanta, cerró esta actividad de las jornadas ayacuchanas con una gran rifa realizada pro fondos de la navidad de los niños pobres de las comunidades de Huanta. Los afortunados "suertudos" se fueron con sus regalos.
Uno de los grandes objetivos de estas actividades donde participan todas las 11 provincias ayacuchanas, a fin de trascender ofreciendo al mundo entero, nuestra riqueza tradicional en los diversos campos como la Ciencia el Arte, Literatura, Folklore, Gastronomía, Turismo, etc. así como el gran potencial de recursos económicos que posee nuestra región. Todo ello se puede con la participación de todos los ayacuchanos, apostando hacia la construcción y consolidación del desarrollo de nuestra región.

Masiva fue la concurrencia a las jornadadas ayacuchanas convocada por el Club Social Huanta y el Club Departamental Ayacucho. Los hermanos López, durante el momento musical.

Las wawas, Chaplas, achetillas, la rica chicha de jora y licor de Huanta.

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Relación de ganadores de la Rifa de Electrodomésticos "Pro navidad de los niños pobres de Huanta" (04 de diciembre de 2009)

- 01.- 1 Thermo de 1 Litro Miray
Sra. (Srta) Jennifer Katherine Vasquez Cabrera (407)
- 02.- 1 Exprimidor de Jugos Miray
Sr. César Romero Osorio (1058)
- 03.- 1 Hervidor de Agua Miray
Sr. Maximo Gomez Sanchez (1154)
Parque Rospigliosi Nro. 153 -3p Pueblo Libre
- 04.- 1 Sandwichera Miray
Sra. (Srta.) Susan Mejia Chapilliquen (2430)
Calle Paris 108 Maranga San Miguel
- 05.- 1 Olla Arrocera Miray
Sr. Freddy Ronald Cardenas Riveros (2067)
Jr. Gervasio Santillana Huanta
- 06.- 1 Licuadora Miray
Sra. (Srta.) Yulli Giron Estrada (2089)
Huanta
- 07.- 1 Horno Microonda Miray
Sra. Elvia Aguilar Calle (855)
- 08.- 1 Camara Digital Miray + Memoria 2gb
Sr. Felipe Bustios Contreras (1125)
- 09.- 1 Cocina Gas Miray
Sra. Marieta Martinez (756)
Jr. Junín 469 Magdalena
- 10.- 1 Mini Componente Lg
Sr. Abdel Alberto Arroyo Aguilar (559)
- 11.- 1 Televisor Color 21” + Dvd Miray
Sra. Annie Bazan De Fisher (224)

lunes, 30 de noviembre de 2009

Club Social Huanta participará en las LVII jornadas ayacuchanas


El Club departamental Ayacucho, está participando de las LVII jornadas ayacuchanas, que tradicionalmente se llevan a cabo durante 2 semanas que abarca desde el 27 de noviembre al 9 de diciembre, coincidiendo con las fechas de conmemoración de la Batalla de Tarapacá y de la Batalla de Ayacucho, respectivamente, y que en éste último se sellara la independencia de la libetad americana. Es en este marco cívico que se celebran en la ciudad de Lima las Jornadas Ayacuchanas, con la participación de diversas instituciones ayacuchanas residentes en la capital, quienes se esmeran para presentar lo mejor de su tierra. Es un evento socio cultural e integrador, en la que se revalora rindiendo el homenaje a la gran riqueza tradicional, cultural, histórica , artística, musical, gastronómica y turística del departamento de Ayacucho.

En esta oportunidad el Club Social Huanta, también se aúna a los festejos de las Jornadas Ayacuchanas y en representación de la Ciudad de Huanta la bella "Esmeralda de los Andes" invitan a la comunidad huantina residentes en la capital a participar de esta velada que se realizará en el local institucional del Club Social Huanta (jr. Junín # 312 Magdalena del Mar), a partir de las 7 pm. con un nutrido programa.

• Reseña histórica y geográfica de Huanta.
• Discurso central a cargo de la Dra. Iris Girón Riveros.
• Artistas invitados.
• Presentación de la
Obra “Flor de Retama” del escritor huantino Marco Cárdenas.
• Presentación oficial de la pagina Webb del Club Social Huanta.
• Rifa de Electrodomésticos “Pro Navidad de los niños pobres de Huanta”.
• Exposición y venta de huahuas, chaplas, achitilla, chocolate, chicha de jora.
• Fiesta General.
La Junta Directiva del Club Social Huanta, agradece su participación.
http://www.clubsocialhuanta.com/