

Conocer a Vallejo. no solo que nació en un pueblito llamado Santiago de Chuco, en Trujillo, a finales del siglo XIX, sino por toda su vida: sufrió prisión, viajó a Europa, abrazó una causa social y murió pobre. Abelardo Sánchez León (2002) decía con sarcasmo que las fotografías de Vallejo eran las culpables de vender la idea generalizada que se tiene del poeta: flaco, pobre, enfermizo, despreocupado de los aspectos materiales, de mirar profundo e intensa vida interior.
El reconocimiento mundial de su vida y obra han inspirado a varias generaciones y que si quisiéramos hablar de marcas nacionales (marca Perú, que ahora está de moda), deberíamos hablar de sensibilidad, amor y talento en la poesía peruana. Tal vez así afiancemos nuestra identidad como nación, empecemos por reconocer en sus obras todo el legado que nos dejó, y de esa manera, para usar un vocablo que bien podría ser muy vallejiano, nos desásnaremos.

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